Distancias más cortas
Las plantas de TM de residuos indiferenciados se instalan dentro del perímetro urbano, en lugares mucho más cercanos que los lejanos rellenos sanitarios.
Residuos
Menos gasto en logística = más recursos para el tratamiento
Las plantas de Tratamiento Mecánico (TM) permiten separar los residuos indiferenciados (sin recolección selectiva) recibidos en tres grandes fracciones: reciclables, orgánicos y rechazos.
Logística
Separadas, estas fracciones pueden valorizarse para recuperar materiales a escala industrial y generar energía renovable dentro del perímetro urbano.
Las inversiones necesarias para la implantación y operación de las plantas de TM se financian con los recursos que se ahorran gracias a la racionalización de los servicios de logística.
Las plantas de TM de residuos indiferenciados se instalan dentro del perímetro urbano, en lugares mucho más cercanos que los lejanos rellenos sanitarios.
La reducción del volumen de residuos que hay que transportar hasta los lejanos rellenos sanitarios permite una mayor productividad de cada camión recolector, que pasa a cumplir las rutas de recolección con mayor rapidez.
Eficiencia
Esta racionalización de los servicios de logística se refleja directamente en la eficiencia de la recolección y el transporte de residuos, ya que permite atender a la misma población con una flota de camiones recolectores al menos un 30% menor que la utilizada actualmente.
Al generar este gran ahorro en los servicios de recolección y transporte (menores gastos de CAPEX y OPEX con los camiones recolectores), se obtiene una parte importante de los recursos necesarios para implementar las plantas industriales que permiten valorizar cada fracción de los residuos indiferenciados.
Así, los gastos se redistribuyen entre los servicios esenciales de limpieza pública y de tratamiento, lo que reduce el material enviado a los rellenos sanitarios y aporta mayor eficiencia al sistema.
Beneficios
Cuando los gobiernos locales (municipios) priorizan la implementación de plantas industriales de Tratamiento Mecánico de residuos indiferenciados, pueden obtenerse numerosos beneficios, como:
Aumento de la vida útil de los rellenos sanitarios existentes.
Tanto en la etapa de clasificación manual de las plantas industriales de Tratamiento Mecánico (TM) como en las industrias que fabrican nuevos productos reciclados.
Insumo principal de la agricultura orgánica, que favorece la producción en pequeñas propiedades y la alimentación saludable de toda la población.
El compost orgánico retiene la humedad y fija carbono en el suelo.
Reducción del tránsito de camiones recolectores, lo que genera menos congestionamientos en las ciudades, reduce también las emisiones de CO2 de todos los vehículos ligeros y disminuye el tiempo de desplazamiento, ya sea en transporte colectivo o particular.
Hace posible el surgimiento de industrias que utilizan los residuos reciclables como materia prima, lo que promueve la conservación de la biodiversidad y de los recursos naturales al minimizar el uso de los yacimientos existentes y evitar la explotación de nuevos yacimientos.
Según la región, permite generar energía renovable mediante la combustión (quema) de la fracción de rechazos (fracción no reciclable de los residuos urbanos) en una Central de Recuperación Energética de Rechazos (CRER), o mediante la producción de combustible derivado de residuos (CDR) para la industria cementera.
Permite que los camiones recolectores y los semirremolques de transferencia sean eléctricos y se carguen con la energía generada en la CRER.
Si en la región del proyecto no hay demanda de compost orgánico para la agricultura, es posible destinar la fracción orgánica a rellenos sanitarios bioenergéticos, con el objetivo de generar energía eléctrica o producir biocombustible (biometano) para abastecer la flota de camiones recolectores y semirremolques.
Al reducir las emisiones de metano y de CO2, los proyectos de Aiesse Ambiental permiten que los países industrializados cumplan sus metas de reducción de emisiones de carbono (NDC) de forma más rápida y económica, además de generar créditos de carbono que pueden convertirse en una fuente de ingresos complementarios cuando se comercializan en el mercado internacional o en el mercado interno brasileño, que en este momento está en proceso de reglamentación.


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